rolls of fabric and measuring tape

Calculadora de tela: cuánta necesitas para coser y donar

Intro

La tela es lo que más cuesta cuando coses, y ahora mismo en Venezuela es lo que más escasea. Por eso, antes de comprar, vale la pena saber exactamente cuánto necesitas. Comprar de más es dinero que no sobra, y comprar de menos es un viaje extra que a veces no se puede hacer.

Hice esta calculadora para quitarte esa cuenta de la cabeza. Le dices qué vas a coser, de qué tamaño, cuántas piezas, y el ancho de la tela que vas a comprar, y te dice cuántos metros llevar. Está pensada para las cosas que más se están cosiendo para donar: ponchos, ropa interior y cobijas.

Cómo usar la calculadora

Es sencilla. Elige tres cosas y el resultado aparece solo:

Primero, qué vas a coser: poncho, ropa interior o cobija. Después, el tamaño: niño o adulto para la ropa, o el tamaño de la cobija (bebé, individual o matrimonial, con sus medidas al lado). Por último, cuántas piezas quieres hacer y el ancho de la tela que vas a comprar.

Ese último dato, el ancho de la tela, es el que más gente pasa por alto y el que más cambia la cuenta. La tela se vende en distintos anchos (90, 115 o 150 cm), y en la tela ancha caben más piezas a lo largo, así que rinde más. Para las piezas pequeñas como la ropa interior, comprar tela ancha puede ahorrarte hasta la mitad.

Calculadora de tela — Para Venezuela
Para Venezuela

Calculadora de tela

¿Cuánta tela necesitas? La tela es lo que más cuesta, así que compra justo lo necesario.

piezas que quieres cortar
1,07 m
de tela para 1 poncho de niño
Medidas guía con un poco de margen para costuras y desperdicio. La ropa interior aprovecha mejor la tela ancha (caben más piezas a lo ancho). Las cobijas casi siempre son más anchas que la tela, así que a veces hay que unir dos paneles: la calculadora ya elige la forma que gasta menos tela. Si la tela estira en un solo sentido, acomoda las piezas para que el estiro vaya a lo ancho del cuerpo.
Caramba Crafts
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Un truco para las cobijas: unir paneles

Casi todas las cobijas son más anchas que la tela. Una cobija individual mide unos 150 cm de ancho, y la tela común mide 115 cm, así que no alcanza de un solo lado. La solución de siempre es unir dos paneles: cortas dos largos de tela y los coses por el centro, o acomodas las piezas de lado para aprovechar mejor el ancho.

La calculadora ya hace esa decisión por ti. Elige la forma de cortar que gasta menos tela y te dice cuántos paneles vas a unir, para que no te lleves una sorpresa al cortar.

Aprovecha cada retazo: cobijas de cuadritos (quilting)

Hay otra forma de hacer una cobija que merece su propia sección, porque resuelve un problema muy real: qué hacer cuando no tienes un pedazo grande de tela, solo retazos.

El quilting, o cobija de cuadritos, es justo eso. En vez de un panel grande, unes muchos cuadros pequeños de tela hasta formar la superficie completa. Cada cuadro puede venir de una camisa que ya no se usa, de las sobras de otro proyecto, de pedazos que solos no servirían para nada. Juntos hacen una cobija entera.

Cómo se hace, en corto. Cortas cuadros del mismo tamaño, por ejemplo de 15 x 15 cm o de 20 x 20 cm (mientras más grandes, más rápido). Los acomodas en filas sobre una mesa o el piso hasta que te guste cómo se ven los colores juntos. Coses los cuadros de cada fila uno con otro, con 1 cm de costura, hasta tener tiras largas. Después coses las tiras entre sí, cuidando que las esquinas de los cuadros coincidan. Eso te da la cara de arriba de la cobija.

Para que abrigue, le pones una capa de atrás (otra tela, una sábana, una manta fina) y, si tienes, un relleno suave en el medio. Unes las tres capas, las coses para que no se muevan (puede ser por las costuras de los cuadros, lo que se llama “stitch in the ditch”), y rematas todo el borde con una tira de tela doblada. Y ya tienes una cobija hecha de pedacitos.

Por qué a veces no es lo primero que harías. Seamos sinceras: el quilting toma más tiempo que una cobija de una sola tela. Cuando la necesidad es urgente y hay que abrigar a alguien esta misma semana, una cobija de fleece de un solo panel es más rápida y más práctica, y está perfectamente bien hacer esa. No hay nada de malo en lo sencillo cuando lo sencillo es lo que se necesita.

Pero guarda esta idea. Esta tragedia no se va a resolver en una semana. Va para meses. Y en algún momento, cuando lo más urgente ya esté cubierto, una cobija de cuadritos puede ser otra cosa: un regalo para alguien que lo perdió todo. Un quilt se queda en la familia, pasa de mano en mano, se vuelve herencia. Hecho de retazos, es además un símbolo bonito: pedazos sueltos que, juntos, vuelven a ser algo entero y cálido. Un comienzo nuevo cosido a mano.

Así que si el quilting te llama, no lo descartes por lento. Guárdalo para cuando puedas regalar no solo abrigo, sino también ese mensaje.

Lo que necesitas para una cobija de cuadritos

Retazos de tela de algodón (mientras más, mejor, y de colores que combinen o que contrasten, como prefieras), una tela para la parte de atrás, hilo de poliéster, y opcionalmente un relleno suave para el medio. Una regla y algo para cortar parejo (una tijera buena o un cortador rotatorio) ayudan mucho, porque en el quilting los cuadros tienen que quedar del mismo tamaño para que las esquinas coincidan.

Telas para cobijas: cuáles se deshilachan y cuáles no

No todas las telas se trabajan igual. Algunas se cortan y ya tienes cobija, sin rematar nada. Otras se deshilachan y hay que terminar los bordes para que no se desbaraten con el lavado. Saber cuál es cuál te ahorra trabajo y errores.

Telas que NO se deshilachan (las cortas y listo):

  • Polar o forro polar (fleece). La más práctica de todas para una cobija. Es un tejido de punto, así que no se deshilacha: puedes dejar el borde tal cual, o cortarle flecos para rematar sin coser. Abriga mucho, es suave, y se cose fácil. Si vas a hacer una sola cobija rápida para donar, esta es la tela.
  • Polar antipilling. Es el mismo polar pero tratado para que no le salgan esas bolitas con el uso. Si lo consigues, dura mejor lavada tras lavada. Tampoco se deshilacha.
  • Coral o microfleece (tipo “manta” suave). Más finito y muy suave, bueno para bebés. No se deshilacha facilment pero vale la pena rematar.
  • Minky (peluche suave). Suavísimo, ideal para cobijas de bebé. No se deshilacha, aunque resbala al coser, así que ayuda usar pinzas.

Con cualquiera de estas, una cobija puede ser literalmente un solo corte: un rectángulo de polar del tamaño que necesites, sin una sola costura. Para algo más terminado, le coses un dobladillo sencillo o le haces flecos en las orillas.

Telas que SÍ se deshilachan (hay que rematar los bordes):

  • Algodón (quilting cotton). Fresco y ligero, perfecto para una cobija de clima caliente o para la cara de arriba de un quilt de cuadritos. Se deshilacha, así que los bordes van rematados o con bies.
  • Franela de algodón. Como el algodón pero más abrigada y suavecita, buena para cobijas de dormir. También se deshilacha.
  • Muselina. Muy ligera y transpirable, buena en capas para bebé. Se deshilacha.

Para estas, remata el borde con un dobladillo doblado dos veces, o con una tira de tela (bies) cosida alrededor, que es lo que se usa para terminar un quilt.

Una idea que combina lo mejor de las dos: haz la cara de arriba de algodón (fresca y bonita) y la parte de atrás de polar (abrigada y que no se deshilacha). Así tienes una cobija de dos caras que sirve para más climas.

Cierre

Coser para donar es, antes que nada, aprovechar lo que hay. Una calculadora que te dice cuánta tela llevar, y un método que convierte retazos en cobijas, son dos formas de estirar lo poco para que alcance para más.

Y si ya estás cosiendo para ayudar, en estas guías tienes dos cosas más que hacer, las dos pensadas para donar:

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